Consideramos fundamental situar el arte, la lectura en voz alta y la conversación como prácticas transversales que movilicen y den forma al proceso educativo. Aquí, el arte se reconoce como lenguaje, pensamiento y acción; la lectura, como un acto de creación que teje comunidad; y la conversación, como el lugar donde se produce encuentro, reconocimiento y empatía. Nuestro propósito es transformar la educación en una experiencia viva, consciente y situada, que nos dé la posibilidad de reconocernos y pensarnos, en aquello que sentimos, construimos y deseamos.
La invitación es a participar en un ejercicio donde memoria e imaginación actúen en correspondencia con la capacidad sensible y crítica de quienes integran el proceso de creación y aprendizaje; compartiendo vivencias y experiencias cotidianas, valorando la memoria colectiva como base de nuestra identidad, y aprendiendo a visualizar y producir formas inéditas de ser en el mundo (de crear nuevas formas de hacer).
Ponemos a disposición diversos materiales -creaciones, registros, guías, planificaciones- con el fin de intercambiar experiencias y saberes que puedan ser recreados y adaptados a diferentes contextos educativos, según las necesidades de cada comunidad y de las particularidades de cada territorio.